¿QUÉ HACER EN MEDELLÍN?
O si prefiere:
¿QUÉ HACER CON MEDELLÍN?
He reaccionado a
una columna de VIVIR EN EL POBLADO, a la que respondí con mi texto: Da Grima.
Y hoy me tiran
nuevamente de la lengua con la publicación del Tiempo:
Si ha leído los
textos que le propongo arriba, sabrá usted de que estamos hablando y espero
haber ganado su interés en estos temas.
En mi deambular
por la Ciudad de la Eterna primavera, (Ahora lo hago en las mañanas, porque en
las tardes es una eterna llovedera) observo los bajos de los puentes, las bocas
de las alcantarillas, los parques, las glorietas, los separadores de las
avenidas, los lotes abandonados o de engorde, los solares descuidados, los
edificios en procesos de extinción de dominio, los árboles grandes y coposos,
los taludes de las canalizaciones, los recovecos de las columnas de los
edificios, los de las columnas que sostienen el viaducto del metro y las zonas
verdes que hay a lo largo de esta vía, los edificios dejados en obra negra o
abandonados por mil y una razones, muchos de los andenes y otros lugares que
sin duda se me escapan.
Todos esos
lugares que no son pocos y que ocupan, en conjunto, una extensión grande de
esta sufrida ciudad, tiene algo en común: Su situación (Ambiente, aseo,
presentación y uso) y en segundo lugar sus habitantes. (Indigentes, habitantes
de la calle)
No necesito
salir a deambular para darme cuenta de otra realidad de mi ciudad, aunque
serviría para complementarla y comprobarla: el desempleo, el empleo informal,
el abuso con el espacio público y todos, todos los llamados delitos callejeros.
Atando cabos o
juntando una cosa con la otra, se me ha ocurrido una idea que quiero proponerle
a nuestros administradores: alcalde, concejales, político y fuerzas vivas. (Eso
sí, advirtiéndoles que no se vayan a pasar de vivas)
Me parece que si
el famoso Goyeneche, aun estuviera vivo, a él ya se le hubiera ocurrido lo que
les voy a proponer.
Los lugares
públicos y privados que antes enumeré, están sucios, inmundos, hediondos,
malsanos, invivibles, intransitables. Habitados por ratas y otras alimañas y
allí tiene que ir a dormir, a copular, a orinar y defecar los habitantes de las
calles. (Que según las estadísticas del Dr., Juan Carlos Vélez Uribe, son sólo 3.200 individuos.
Si por necesidad
esos compatriotas de nosotros, que haciendo uso de su derecho a la libre
determinación y al libre desarrollo de su personalidad y a la libertad
reconocida de expresarse, decidieron convertir muchos de los lugares enumerados,
en su dormitorio y su letrina particular, porque no, las autoridades con el fin
de hacer lo que a ellas les compete, que es: Campañas de higiene, salud y
saneamiento ambiental, y generación de empleo, hacen esto que les propongo:
Contraten con
buen sueldo, uniforme y vinculación a la E.P.S., a estos ciudadanos habitantes
de la calle. Pónganlos a construir sus asentamientos familiares, allí mismo
donde están. Pero con alcantarillado y acueducto y decorosas instalaciones
sanitarias. Con buenas duchas y agua caliente para que no tengan temor a
bañarse diariamente. Las habitaciones no tiene que ser muy amplias pues a ellos
lo que más les gusta es la actividad al aire libre, que es hoy tan recomendada
para la salud física y mental. De esa manera saldremos todos ganando, podremos
volver a los parque y a los jardines de glorietas y avenidas, sin temor a
encontrarlos con esos montículos de minas quiebrapatas, con el fuerte hedor que
expelen o a salir corriendo de miedo de las ratas.
Como no son sino
3.200, como nos han dicho, el trabajo que se generaría con la construcción
sería transitorio, entonces les propongo. De los recovecos y cambuches donde
hoy duermen, fuman, aspiran y copulan, se pueden sacar suficientes locales para
que los subarrienden y ellos mismos los dirijan. Se alquilarían a las empresas
de Chance, El Baloto, Gana, Mensajería, Remontadoras de zapatos, Reparación de
bicicletas y de licuadoras, fotocopias, ventas de minutos, de plátanos y
frutas, helados, y Bonice, chicles, papitas y besitos. Sé que muchos se podrían
habilitar como cajeros automáticos o parqueaderos de bicicletas y de motos.
Si siguen mi
sugerencia generaríamos empleos permanentes y liberaríamos grandes extensiones
de espacio público que hoy indolentemente y con el beneplácito de los políticos
buscadores de votos, ocupan tantos comerciantes informales, que ya también ocupan
espacio en las estadísticas oficiales de merma del desempleo.
Creo que mi idea
tiene futuro pues en la actualidad a mí, en el vecindario, no me pidieron
certificar mi pedigrí, lo único que me piden es que no huela tan maluco y que
deje mi basura separada en las canecas.
León M.N. Oct.
21 de 2014.
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