miércoles, 22 de octubre de 2014

¿QUÉ HACER CON MEDELLÍN

¿QUÉ HACER EN MEDELLÍN?
O si prefiere:
¿QUÉ HACER CON MEDELLÍN?
He reaccionado a una columna de VIVIR EN EL POBLADO, a la que respondí con mi texto: Da Grima.
Y hoy me tiran nuevamente de la lengua con la publicación del Tiempo:
Si ha leído los textos que le propongo arriba, sabrá usted de que estamos hablando y espero haber ganado su interés en estos temas.
En mi deambular por la Ciudad de la Eterna primavera, (Ahora lo hago en las mañanas, porque en las tardes es una eterna llovedera) observo los bajos de los puentes, las bocas de las alcantarillas, los parques, las glorietas, los separadores de las avenidas, los lotes abandonados o de engorde, los solares descuidados, los edificios en procesos de extinción de dominio, los árboles grandes y coposos, los taludes de las canalizaciones, los recovecos de las columnas de los edificios, los de las columnas que sostienen el viaducto del metro y las zonas verdes que hay a lo largo de esta vía, los edificios dejados en obra negra o abandonados por mil y una razones, muchos de los andenes y otros lugares que sin duda se me escapan.
Todos esos lugares que no son pocos y que ocupan, en conjunto, una extensión grande de esta sufrida ciudad, tiene algo en común: Su situación (Ambiente, aseo, presentación y uso) y en segundo lugar sus habitantes. (Indigentes, habitantes de la calle)
No necesito salir a deambular para darme cuenta de otra realidad de mi ciudad, aunque serviría para complementarla y comprobarla: el desempleo, el empleo informal, el abuso con el espacio público y todos, todos los llamados delitos callejeros.
Atando cabos o juntando una cosa con la otra, se me ha ocurrido una idea que quiero proponerle a nuestros administradores: alcalde, concejales, político y fuerzas vivas. (Eso sí, advirtiéndoles que no se vayan a pasar de vivas)
Me parece que si el famoso Goyeneche, aun estuviera vivo, a él ya se le hubiera ocurrido lo que les voy a proponer.
Los lugares públicos y privados que antes enumeré, están sucios, inmundos, hediondos, malsanos, invivibles, intransitables. Habitados por ratas y otras alimañas y allí tiene que ir a dormir, a copular, a orinar y defecar los habitantes de las calles. (Que según las estadísticas del Dr., Juan Carlos Vélez Uribe,  son sólo  3.200 individuos.
Si por necesidad esos compatriotas de nosotros, que haciendo uso de su derecho a la libre determinación y al libre desarrollo de su personalidad y a la libertad reconocida de expresarse, decidieron convertir muchos de los lugares enumerados, en su dormitorio y su letrina particular, porque no, las autoridades con el fin de hacer lo que a ellas les compete, que es: Campañas de higiene, salud y saneamiento ambiental, y generación de empleo, hacen esto que les propongo:
Contraten con buen sueldo, uniforme y vinculación a la E.P.S., a estos ciudadanos habitantes de la calle. Pónganlos a construir sus asentamientos familiares, allí mismo donde están. Pero con alcantarillado y acueducto y decorosas instalaciones sanitarias. Con buenas duchas y agua caliente para que no tengan temor a bañarse diariamente. Las habitaciones no tiene que ser muy amplias pues a ellos lo que más les gusta es la actividad al aire libre, que es hoy tan recomendada para la salud física y mental. De esa manera saldremos todos ganando, podremos volver a los parque y a los jardines de glorietas y avenidas, sin temor a encontrarlos con esos montículos de minas quiebrapatas, con el fuerte hedor que expelen o a salir corriendo de miedo de las ratas.
Como no son sino 3.200, como nos han dicho, el trabajo que se generaría con la construcción sería transitorio, entonces les propongo. De los recovecos y cambuches donde hoy duermen, fuman, aspiran y copulan, se pueden sacar suficientes locales para que los subarrienden y ellos mismos los dirijan. Se alquilarían a las empresas de Chance, El Baloto, Gana, Mensajería, Remontadoras de zapatos, Reparación de bicicletas y de licuadoras, fotocopias, ventas de minutos, de plátanos y frutas, helados, y Bonice, chicles, papitas y besitos. Sé que muchos se podrían habilitar como cajeros automáticos o parqueaderos de bicicletas y de motos.
Si siguen mi sugerencia generaríamos empleos permanentes y liberaríamos grandes extensiones de espacio público que hoy indolentemente y con el beneplácito de los políticos buscadores de votos, ocupan tantos comerciantes informales, que ya también ocupan espacio en las estadísticas oficiales de merma del desempleo.
Creo que mi idea tiene futuro pues en la actualidad a mí, en el vecindario, no me pidieron certificar mi pedigrí, lo único que me piden es que no huela tan maluco y que deje mi basura separada en las canecas.
León M.N. Oct. 21 de 2014.



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