martes, 21 de octubre de 2014

COLOMBIANÍAS





COLOMBIANÍAS

Quiero iniciar este Blog como un desahogadero  de todos aquellos embuchados que cada día quieren: los políticos, los periodistas y los predicadores, que me trague.

Lo inicio como lugar, donde depositar el producto de las autopurgadas que cada día debo darme, para no ir a morir de intoxicación por demasiado consumo de realidad o de mundanidad, que para mí es lo mismo.

Le quiero imponer vocación de cuarto de reblujos para acomodar allí las quejas inservibles, que no quiero dejar abandonadas para los recicladores.

Vocación de pañuelo de mocos y de lloriqueos vergonzantes, donde pueda quejarme, dolerme, criticas y desbarahustar a gusto, sin trancas y sin aceptar censuras.

Para mejor decirlo: 
Será mi diván de psiquiatra, el lugar de mi catarsis, el muro de mis lamentaciones y mis cuitas.

Bienvenidos los que quieran entrar a riesgo propio.
Pero si entran, luego no se quejen si salen: salpicados, empegotados, malhumorados, hastiados o aburridos, pues no los he invitado al circo. 

Aunque al circo también lo llamaron: Anfiteatro y anfiteatro también es el lugar para guardar cadáveres.

Entre pues a mirar sin compromiso.

León M.N. Oct.21 de 2014



APÁTRIDA.

Se fue la magia.
Ese vibrar titilante que casi siempre tiene mi paisaje.
Esas como hondas que recorren lo que miro.
Que hacen del firmamento un lago colorido.
Eso se fue hoy, o se ha escondido.

Las sombras de los montes y jardines
Para mí pobladas de luciérnagas
Hoy no son la casa del misterio y del encantamiento.
Son oquedad, cuencas vacías,
Cubiertas de polvo de carbón ya frío.

El brillo de las palabras que resonaba mi lugar.
Las que oía al pasar,
Sin prestar atención a su sentido.
Era como música raizal, de acento conocido.
O lo que llaman: denominación de origen.

No encuentro consonancia.
No advierto resonancia.
Sólo un badajo sordo golpea la campana.
Y en un aire pesado como greda
Se engullen disonancias.

La atmósfera abrigante,
Ese aroma envolvente
Que tienen los patios conocidos
Que debe estar presente para extrañarnos,
Para no sentirnos forasteros,

El misterio, el duende, el hado.
La vecindad, el paisanaje, el compadrazgo.
Hoy al asomarme a la ventana
Me he percatado que se ha perdido.
Y sin saber cómo fue, me sentí sin gentilicio.


León M. N. julio de 2013.


Como Introducción los quiero invitar a ver la siguiente publicación que he hecho en Calameo:
HAGA CLIC AQUÍ:

Apuntes para mi Historia Patria personal





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