COLOMBIANÍAS
Quiero iniciar
este Blog como un desahogadero de todos
aquellos embuchados que cada día quieren: los políticos, los periodistas y los
predicadores, que me trague.
Lo inicio como
lugar, donde depositar el producto de las autopurgadas que cada día debo darme,
para no ir a morir de intoxicación por demasiado consumo de realidad o de
mundanidad, que para mí es lo mismo.
Le quiero
imponer vocación de cuarto de reblujos para acomodar allí las quejas
inservibles, que no quiero dejar abandonadas para los recicladores.
Vocación de
pañuelo de mocos y de lloriqueos vergonzantes, donde pueda quejarme, dolerme,
criticas y desbarahustar a gusto, sin trancas y sin aceptar censuras.
Para mejor
decirlo:
Será mi diván de psiquiatra, el lugar de mi catarsis, el muro de mis
lamentaciones y mis cuitas.
Bienvenidos los
que quieran entrar a riesgo propio.
Pero si entran,
luego no se quejen si salen: salpicados, empegotados, malhumorados, hastiados o
aburridos, pues no los he invitado al circo.
Aunque al circo también lo
llamaron: Anfiteatro y anfiteatro también es el lugar para guardar cadáveres.
Entre pues a
mirar sin compromiso.
León M.N. Oct.21 de 2014
APÁTRIDA.
Se fue la magia.
Ese vibrar titilante que casi siempre tiene mi
paisaje.
Esas como hondas que recorren lo que miro.
Que hacen del firmamento un lago colorido.
Eso se fue hoy, o se ha escondido.
Las sombras de los montes y jardines
Para mí pobladas de luciérnagas
Hoy no son la casa del misterio y del encantamiento.
Son oquedad, cuencas vacías,
Cubiertas de polvo de carbón ya frío.
El brillo de las palabras que resonaba mi lugar.
Las que oía al pasar,
Sin prestar atención a su sentido.
Era como música raizal, de acento conocido.
O lo que llaman: denominación de origen.
No encuentro consonancia.
No advierto resonancia.
Sólo un badajo sordo golpea la campana.
Y en un aire pesado como greda
Se engullen disonancias.
La atmósfera abrigante,
Ese aroma envolvente
Que tienen los patios conocidos
Que debe estar presente para extrañarnos,
Para no sentirnos forasteros,
El misterio, el duende, el hado.
La vecindad, el paisanaje, el compadrazgo.
Hoy al asomarme a la ventana
Me he percatado que se ha perdido.
Y sin saber cómo fue, me sentí sin gentilicio.
León M. N. julio de 2013.
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